La Coctelera

El POESIMISTA

De la Poesia a la Guerra , solo nos separa el tiempo o ánimo del corazón.

Categoría: RELATO

16 Agosto 2011

Josbel,el libro,y el coro católico encerrado en el metro de Madrid.

El metro lleno de gente.
Nocilla Dream entre las manos.
Y a Josbel con dolor de cabeza, y que no le gusta el libro, tiene que soportar el angelical coro que en un ingles virginal canta: Magnus Gloriae Vaticanus. A Josbel le llegan recuerdos primigenios, y mientras lanza el libro a los coristas, emite orangutanes sonidos. El coro se silencia y el dolor decrece. A veces basta con ser uno mismo para decir al mundo
" un poco de respeto por favor"

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2 Abril 2011

EL NOMBRE

Como a todos le pusieron un nombre al nacer. Como todos lo aprendió

antes de saber leer, de boca de su familia.Despúes se lo cambió, y le tomó

gusto al auto-bautismo de su nomenclatura.Pasó el tiempo, y fue más allá

de las vidas soñadas.Hasta el mismo día en que el Alzheimer le visito´para

quedarse, entonces tampoco recordo ni su primer nombre, entonces se

reencontró con sus primeros días al nacer.

Chema Rubio Velasco 

 

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13 Febrero 2011

CUADERNO DE ESCORIA

INTRODUCCIÓN

Escribí éste Cuaderno de Escoria como introducción para el libro de Chema Rubio "POEMAS para un minuto más de vida" tomando como referencias el pueblo donde vivió Chema y está enterrado el poeta J. G. de Biedma, la Facultad de Ciencias de la Información; donde él pasó diez años detrás de la barra del bar, y yo cinco, delante de la misma ; y por último, la entrevista que ofreció Leopoldo Maria Panero en el Circulo de Bellas Artes ,y de la que Chema Rubio "periodista", publicó un articulo surrealista, en un periódico quincenal, del que ahora no recuerdo su nombre. Así podría haber sido el párrafo introductorio del relato, pero estas palabras no son de Alberto Olmos,las suyas las perdió , por una pérfida envidia insanable de quién ésto escribe:Josehp Belascoo, Maiakovski.    


CUADERNO DE ESCORIA

Entre el campo y las aulas, entre las calles de mi pueblo y estos pasillos grises, hay un largo sendero con postas de paz, de risas y de sangre. Nada es lo que parece, y detrás de cada nombre y de cada gesto, una sombra profunda y triste me habla de lo que nadie sabe, de lo que nadie ve, de lo que nadie entiende... Recuerdo aquellos días estos días, ahora que la ribera de los alisos y la tumba del poeta son para mí tan sólo el murmullo de la infancia, ahora que el tintineo de las tazas de café contra los platillos y el estruendo de la cafetera y la voces crispadas al otro lado de la barra son el paisaje afilado y eterno de mis días. Recuerdo mi andar por los caminos, al término de la tarde, con un cielo tan limpio que podía prenderse fuego con una cerilla. Y de hecho le prendía fuego, con el mechero con el que me encendía mis primeros cigarrillos, robados a mi padre, a un amigo de mi padre, en el bar... quién sabe. Y la tarde fumaba conmigo, y Dios echaba humo por mi boca, y el cielo todo era la brasa de mi cigarro, cósmico, descomunal, consumiéndose... Y tras dar la última calada y suspirar un humo blanco e histórico, aplastaba la colilla contra el suelo y ponía fin al día, a la luz, a los pájaros. Y era de noche, de noche cuando regresaba a mi casa, por calles oscuras y acezantes, llenas de recortes de luz y de voces que caían por las ventanas como fantasmas nocherniegos, y el olor de la cena me guiaba hacia mi casa, doblando esquinas y sorteando baches, fuentes, paredones. Y entraba en mi casa, donde todo era luz y madres, y me sentaba en mi silla, a cenar, porque, por aquél entonces, yo era una persona que tenía un sitio en el mundo donde le daban de cenar... Yo nunca quise ser poeta, sólo quise ser un reloj parado a puñetazos. Esas tardes fumando en el campo, solo, consumiendo la nicotina del día, aguardando el cáncer de la noche... Sigo fumando. A lo largo de mi vida, lo único que ha perdurado en mí es el tabaco, mi única virtud es el vicio de fumar, aunque ya no busco un cáncer nocturno, sino el cáncer de un semáforo que se pone en verde cuando ya no hay coches, ése que veo desde mi ventana, en Madrid, de madrugada, insomne y solo. Me hace gracia fumar con el semáforo, coincidir en colores con él. Cuando doy una calada, en la oscuridad de mi cuarto, sé que desde el otro lado del cristal puede verse un puntito de luz anaranjada, un destello breve, precioso, floral; y a veces esa calada es la misma que hace que el semáforo se ponga ámbar, parpadee como mi cigarrillo, dejando pasar un tráfico de toxinas y humo a mis pulmones, mi corazón y mi alma. Fumo mucho, más que Panero, pero no estoy loco, aunque trabajo en una especie de manicomio: la facultad de Ciencias de la Información. Llevo allí años. Me sé de memoria sus escaleras y ascensores, el nombre de los bedeles y de los catedráticos, la asignaturas que llenan la cafetería en septiembre, la alegría infantil y libérrima que la vacía en primavera, cuando todos los alumnos corren al césped a fumar, beber y recibir el magisterio vernal. La función de camarero es curiosa. A uno le asombra ser camarero, más que nada, porque es la profesión que todo el mundo pone como ejemplo de lo que no quiere ser en la vida o de lo más miserable que se puede acabar siendo. Lo he oído miles de veces, a los chicos y chicas que vienen a pedirme un café, una cocacola o un batido. Gana menos que un camarero, dicen.Al final acabaremos todos de camareros, dicen. Hasta estoy pensando en ponerme de camarero, dicen. Consideran mi trabajo como el fracaso absoluto. Junto con el de barrendero... Yo estoy detrás de la barra, luchando. Para mí trabajar es luchar, batirme en duelo. Soy como el gladiador en la arena o el portero al que no dejan de tirarle penaltis. Y no puedo morir devorado por los leones (oh, qué felicidad ser devorado, finalmente, y dejarlo todo) ni tampoco me está permitido encajar un gol. No. Un café con leche, un cortado, un bollo, una fanta, una botellita de agua, por favor. Y tengo que servírselo al instante, como si lo hiciera aparecer ante sus ojos con mi varita mágica, porque a ninguno de los solicitantes se les ha ocurrido que tengo mil pedidos más, aparte de lavar los vasos y las tazas y reponer el material. Cada cliente se cree el centro de la creación y exige ser tratado como tal. Todos tienen una prisa vertiginosa. No sé cómo no caen al suelo de lo rápido que corre su deseo. Acaban de llegar y ya creen llevar meses acampados al pie de la barra. Y luego está el sibaritismo. Antes, cuando yo empecé en esto, un café era un café, y punto. Un café era como una dictadura, pero ahora todo es democracia infusional. El café puede ser largo o corto, en vaso o en taza, con la leche caliente o templada. Qué gilí pollez. Un café es mitad de café, mitad de leche, en taza, e hirviendo. Lo demás son mariconadas. Pero no, ahora lo que prima son las mariconadas, y no hay ni una sola persona que te pida un café sin adjetivos, todos tienen que darle su puto toque personal. Así, un camarero, de ser un mero ejecutor de una acción (poner el café) se convierte en el jodido jefe de protocolo de la Casa Real. Y luego te dicen que tardas mucho. Claro, si me paso el santo día cambiándoos el café de la taza al vaso o del vaso a la taza, no acabo nunca. Y, ya digo, muchos se quejan de que en sus primeros trabajos ganan menos que un camarero. ¿De qué van? Un camarero, un peón de albañil y un barrendero son los oficios que deberían estar mejor pagados, porque son los oficios más desagradables y esforzados. Pero no, ellos no lo ven así, ellos creen que como tienen un título ya merecen ganar más que tú. Y qué es un título. Un título son mil cafés que te sirvo yo durante cinco años. Eso es un título... Otra peculiaridad de esta profesión es la invisibilidad. Siempre he creído que El hombre invisible debería estar protagonizado por un camarero. Se ahorrarían una pasta en efectos especiales. No hay ser humano sobre la tierra que pase tan desapercibido como un camarero. Eso que sale en las películas de que, cuando llega el camarero con las bebidas, todos se callan para que éste no capte la conversación, es mentira. Cuando el camarero llega nadie se calla. Y da igual de lo que estén hablando. Seguro que los camareros de la cafetería Galaxia sabían perfectamente lo del golpe de estado antes de que se produjera. Yo no llego a tanto, pero sé cosas jugosas, tanto que ando escribiéndolas a vuelapluma en mis cuadernos de escoria. A lo mejor el volumen se llama así: Cuaderno de escoria. Da lo mismo, como no me lo van a publicar puedo ponerle el nombre que me salga de los cojones. Y hasta revelar identidades. Nada de pseudónimos ni trampantojos: la realidad tal cual. Fulanito de tal traficando con drogas, Menganito acostándose con alumnas y Zutanito sobornando profesores. Aunque, curiosamente, lo que más llama mi atención en la facultad no es la miseria peliculera de los estupefacientes y el sexo, sino la vida cotidiana y sus mezquindades. Me gusta ver cómo ese chico de ojos lánguidos mira a esa chica deliciosa de séquito servil. Ella no sabe siquiera que él existe, pero él no le quita el ojo de encima. La mira por encima de su periódico, entrecerrando los ojos para quedarse con su imagen grabada en la cabeza. Ella es muy mona, pero yo he visto decenas de chicas tan monas como ella, y más. También he visto decenas de solitarios lanzando miradas furtivas y humedeciéndose los labios con la lengua. De ellas y de ellos hablo en mi Cuaderno. Y de la pandilla de amigos también hablo en mi libro. Cada año se juntan cientos de pandillas. Los neófitos, recién matriculados, van encontrando sus iguales y formando grupitos. Me encanta verlos, me encanta observar su evolución. Es pura zoología. Son diez o doce, entre chicos y chicas. Normalmente, se subdividen por sexos y es habitual verlos solos a ellos o solas a ellas. Y hay más facciones: dos o tres chicos, dos o tres chicas y alguno que otro que, realmente, no se siente amigo de nadie. Lo mejor es la acción. De repente, la cosa empieza a crepitar, las relaciones se galvanizan, y uno se lía con una, y uno se enfada con otro, y uno desaparece, y otro se incorpora. Es divertidísimo. Luego todo vuelve a su ser. Siempre hay un momento en el que el grupo, que parecía disgregado y pulverizado, vuelve a juntarse alrededor de la misma mesa, con el mismo espíritu de cuando empezaron, como en un conjuro. Y eso es bonito, porque es la vida... Los profesores son capítulo aparte, aunque son exactamente igual que los alumnos. Tienen su propia cafetería, y he servido también en ella. Es habitual ver a algún profesor tomando su café en la cafetería general, pero lo normal es que se recluyan en la suya propia, donde sólo entran los alumnos dilectos (los que se acuestan con ellos, vamos). El profesor en la cafetería general siempre es un intruso. Se les nota. Se les ve en las maneras y en los gestos que no se sienten cómodos. Alrededor suyo hay un trajín de críticas y motes al que no pueden sustraerse. Se saben observados y vilipendiados, y tienen que mantener esa pose de seriedad y arrogancia que se les exige en la tarima. Por eso están más cómodos en su propia cafetería. Allí respiran, se sueltan la corbata, ríen. Si los alumnos ven al profesor como uno de ellos le pierden el respeto, le menosprecian. Necesitan esa segregación de foro, esa diferencia radical profesor-alumno. Hasta encontrarse en el cuarto de baño con un profesor resulta desolador para ambos. Curiosamente, en la cafetería de profesores, los docentes parecen alumnos. Como éstos, hablan a voces y se dedican a mofarse de los otros, del colectivo que tienen enfrente. También los profesores tienen motes para todos y llenan su boca con los mismos nombres y las mismas anécdotas. La cafetería de profesores y la de alumnos son dos mundos paralelos tan similares que, si se superpusiesen, la única diferencia estaría en la profusión de corbatas en una y de zapatillas en otra... Por no hablar del edificio: gris, eterno, absurdo, gris, sospechosamente gris. En mis sueños más bellos salgo yo con una brocha en la mano y lo pinto todo de rojo de un sólo mandoble. Me gustaría pasarme meses pintando la facultad de arriba abajo, poner color a tanta grisalla, meter vida a esta enorme lápida. Pero es imposible. Su muerte es gloriosa, triunfal, invencible. Desde siempre y para siempre, este bloque de hormigón, este monolito de estupidez, esta cárcel de mujeres ahorcadas, elevará su canto de fealdad sobre la hierba, verá pasar los coches, alojará generaciones estólidas de estudiantes, y se caerá un día piedra a piedra cuando ya a nadie le importe, durante una gran guerra nuclear o un partido de fútbol... Releo ahora estos papeles, ahora que lo he dejado todo. Estoy en el pueblo, fumando mi cigarrillo de la infancia, cerca del río, al final del camino, mientras anochece. La brisa de octubre caracolea a ras de suelo y un olor a tomillo y gramínea me circunda, como si quisiera devorarme. Fumo pausadamente y el día se va pausadamente. No quiero dar caladas precoces, acelerar el ocaso, sintetizar el crepúsculo. No. Quiero ver la lentitud sabia de la muerte en estos cielos de azul repetido y volver a casa con la noche por sombrero, siguiendo un rastro de cenas y de madres.

Alberto Olmos

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24 Febrero 2010

TRANS 2.0 presentación de Antonio Cordero en España.

JULIO SERRANO Y SU TRANS 2.0

Por Antonio Cordero

Julio Serrano entra en un bar y apaga la luz. Enciende una linterna mágica y desaparece tras la barra donde se miran los hombres solos, las prostitutas y las balas transparentes. Surge con una coctelera que agita. Parece Jack Nicholson en El Resplandor, en blanco y negro y demasiado enfocado, tanto que todo lo que le rodea se torna borroso. Julio serrano abre la cabeza de la coctelera y saca un conejo blanco reventado que tiene una enorme etiqueta en la que se lee: Burroughs. Y lo saca y lo agita mientras los hombres y las mujeres, las niñas rebeldes de sus poemas, se acercan para ser salpicados de sangre azul.

Al tiempo detenido le aparece una “sombrilla elástica”, es el lenguaje que baja entre los cielos como Mary Poppins y suena la música de Amarcord, pero más sucia, con el riff de guitarra de los Ramones en medio. Los hombres cuerdos bailan con las chicas que llevan números en las faldas, bailan y beben mientras una palabra detrás de otra van cayendo del paraguas. Julio Serrano ahora está de pie sobre la barra y agita las manos en uno y otro sentido, la coctelera es un potente rugido de Harley Davidson, las palabras son un potente rugido de Harley Davidson y un hombre de cuero negro que es Julio Serrano y ya nada tiene que de Jack Nicholson sino de pasión Ginsberg o Fellinghetti, suena de nuevo la palabra y la sala iluminada por la pólvora se pierde en la carretera, atrás, en la línea de asfalto que es el Centro de América, suenan los pájaros metálicos en los postes mientras Julio Serrano deja un rastro de fuego tras su neumático y grita canciones con su acordeón, jajaja, es el canto de la tripulación.

Y bebemos, claro que bebemos, una vez que entro en su rizoma ya no paro de beber y las fuentes me traen y me llevan, y estoy aquí y allí y miles de imágenes y de cuerpos anclados a la pantalla reflejan al otro lado el aullido, la complacencia en lo oscuro del lector de los ojos iluminados.

Julio Serrano ahora disfruta sobre la horquilla de una pinza y huele a pólvora y a barrios y posturas en la noche. Sube a su viejo cadillac y conecta el computador de abordo, ahora suena la coctelera donde flota inerte un poema de Roque Dalton. Ahora muchachos, apartad aquel fusil y dejadme lugar en los asientos delanteros, dice Dalton mientras besa a Julio Serrano con su lengua de fuego llena de palabras como arpones. Cuidado con este tipo, le dice a Julio Serrano señalándome, estoy seguro de que ya le hemos llevado antes.

Antonio Cordero es poeta.Su último libro lleva por título En El Hangar Cromado.Entre otras librerias de Madrid ,se puede comprar en : Altair,Mendez,Antonio Machado

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24 Febrero 2010

TRANS 2.0 presentación de Antonio Cordero en España.

JULIO SERRANO Y SU TRANS 2.0

Por Antonio Cordero

Julio Serrano entra en un bar y apaga la luz. Enciende una linterna mágica y desaparece tras la barra donde se miran los hombres solos, las prostitutas y las balas transparentes. Surge con una coctelera que agita. Parece Jack Nicholson en El Resplandor, en blanco y negro y demasiado enfocado, tanto que todo lo que le rodea se torna borroso. Julio serrano abre la cabeza de la coctelera y saca un conejo blanco reventado que tiene una enorme etiqueta en la que se lee: Burroughs. Y lo saca y lo agita mientras los hombres y las mujeres, las niñas rebeldes de sus poemas, se acercan para ser salpicados de sangre azul.

Al tiempo detenido le aparece una “sombrilla elástica”, es el lenguaje que baja entre los cielos como Mary Poppins y suena la música de Amarcord, pero más sucia, con el riff de guitarra de los Ramones en medio. Los hombres cuerdos bailan con las chicas que llevan números en las faldas, bailan y beben mientras una palabra detrás de otra van cayendo del paraguas. Julio Serrano ahora está de pie sobre la barra y agita las manos en uno y otro sentido, la coctelera es un potente rugido de Harley Davidson, las palabras son un potente rugido de Harley Davidson y un hombre de cuero negro que es Julio Serrano y ya nada tiene que de Jack Nicholson sino de pasión Ginsberg o Fellinghetti, suena de nuevo la palabra y la sala iluminada por la pólvora se pierde en la carretera, atrás, en la línea de asfalto que es el Centro de América, suenan los pájaros metálicos en los postes mientras Julio Serrano deja un rastro de fuego tras su neumático y grita canciones con su acordeón, jajaja, es el canto de la tripulación.

Y bebemos, claro que bebemos, una vez que entro en su rizoma ya no paro de beber y las fuentes me traen y me llevan, y estoy aquí y allí y miles de imágenes y de cuerpos anclados a la pantalla reflejan al otro lado el aullido, la complacencia en lo oscuro del lector de los ojos iluminados.

Julio Serrano ahora disfruta sobre la horquilla de una pinza y huele a pólvora y a barrios y posturas en la noche. Sube a su viejo cadillac y conecta el computador de abordo, ahora suena la coctelera donde flota inerte un poema de Roque Dalton. Ahora muchachos, apartad aquel fusil y dejadme lugar en los asientos delanteros, dice Dalton mientras besa a Julio Serrano con su lengua de fuego llena de palabras como arpones. Cuidado con este tipo, le dice a Julio Serrano señalándome, estoy seguro de que ya le hemos llevado antes.

Antonio Cordero es poeta.Su último libro lleva por título En El Hangar Cromado.Entre otras librerias de Madrid ,se puede comprar en : Altair,Mendez,Antonio Machado

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28 Noviembre 2009

LA MISERIA DEL NEGRO

Ok. Puedes llamar.

-RING RING ( Dejo sonar el teléfono 6 veces, porque nunca se sabe que te quieren vender )

-Hola soy yo...je je ....claro ya lo dije antes.
-Si, que tal, dime .

-Bueno recibiste los correos, es que ...ya sabes él ...

-Perdona. Tengo trabajo .De que se trata ¿ de él?

-No. No. Es de un amigo que está solo , hundido, es un famoso político, que tiene a su mujer huida de la justicia, con

un niño de 12 años que está internado en un centro de la seguridad social, y .....

-Hey, pero de qué me hablas. Para. No te entiendo, ¿Cuál es el encargo ?

-Te doy 600 euros para que me escribas una carta .se trata de dar ánimos a mi amigo , porque está que se muere y ...

Espera. tengo trabajo. No sé si yo....

-Es poco, claro, bueno dime tú , 700, 000, no sé pon tú el precio.

Bueno ya te lo digo por correo. Depende de cuantas líneas, pero también del tiempo que me lleve. Igual tardo una hora que todo un día, si quiero ser serio y hacerle temblar de miedo a perder a su hijita, o hacerle pensar en otro tipo de suicidio que sería más propio. Como el que abandone la política, y se dedique a su niña antes de que le haga el amor algún experto en terapias de la piel enferma. .

-Bueno Chema , El caso es que este señor ...

-Ya Lucinda .Envíame los datos por correo y ya te digo el precio final cuando haya sudado la carta .Pero menos de 3000 euros no te costará. Desde aquella primera vez que atendí esa petición tuya que recuerdo me pagaste con 400 E, y me parecieron muchos, hasta hoy, que me pides la segunda , otras ( personas) requirieron mis servicios, y elevaron el valor de mis palabras por correo. Si vuelves a llamar por teléfono te cobraré cada segundo como si de una página se tratara ,y si te empeñas en mi vida, igual tienes que vender el Ferrari , y después como contarías a tus amig@s sobre el desencanto y el perdido lujo sobre ruedas.

A veces, una llamada de teléfono desconocida te hace una propuesta que no puedes ni deseas rechazar.
A veces, por un interes ajeno, o unas necesidades diferentes , hace que dos puntos tengan un mismo horizonte. Y solo cabe dar las gracias, cuando como en la realidad de los caso amigos se salvan las horas , por una oferta inesperada y el euro viaja , y la sonrisa vuelve, y algun mail otra vez sorpresivo te da las gracias .

Si deseas textos de toda indole , no dudes en escribirme:


rubiochema@hotmail.com

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9 Agosto 2009

JANI VIRK ( una historia)

    www.studentskazalozba.si

Tengo el libro de Jani Virk frente a mis ojos, lo he leído en los viajes por el metro madrileño, y he olido el alcohol que bajo tierra parece que se va a inflamar, y a mandar a la capital española al otro mundo en como una carta bomba sin matasellos.

 

Jani Virk es un periodista esloveno al que encontré sin querer, ni otra premeditación.

Hacía años que no pisaba los relucientes mármoles del palacio del circulo en banco de españa, y no lo echaba de menos, y vivía bien sin mi pasado entre aquellos poetas dormidos de vida y sueños vencidos.

 

Un correo electrónico de esos que van directamente a la bandeja de basura, se quedo colgando, y mientras me preguntaba si desaparecía o no, vi la palabra Eslovenia en la cara oculta de mis viejos deseos, y mi cabeza después de un rocambolesco circo - todas las miradas en aquel ciber estaban condenadas a seguir el juego que mi cabeza proponía sin saberlo yo.

 

www.andrejblatnik.com/images/zabava2.jpg

AL OTRO DIA ME PRESENTE EN EL CIRCULO DE BELLAS ARTES, me quite de en medio a la gente como pude, no había tanta, pero casi todos conocidos por circunstancias semi-profesionales, y entré en la sala que estaba vacía, cada dos o tres sillas había un cuadernillo con una breve obra de cada uno de los escritores centro-europeos. Agarré un librillo, y me fui al fondo de la sala, frente a mi ,unas puertas acristaladas me mostraban los lejanos ruidos ,y los autos, que como una epidemia de luciérnagas volaba sobre el asfalto que estaba a mis pies. Había leído la reseña de un buceador que escribe como Hemingway. y además en la fotografía en blanco y negro así me lo pareció, y me quede acojonado, creyendo que era un hijo suyo, pero luego supe que no. También leí de la única mujer que representaba a la joven nación eslovaca. Joven, digo yo, que no tengo ni puñetera idea de ella, desde que se divorcio de Praga y mi idolatrado Joseph kafka. Y al llegar a Jani Virk. no me conformé con leer la reseña bibliográfica ,y mientras continuaba de pie , de espaldas a la humanidad, y la gente ocupando sus asientos ,oía murmullos COMO QUIEN VA A UNA IGLESIA, A LA HORA DE LA MISA ,Y SU SERMON .Pero yo estaba concentrado en el relato de un hombre que se va a Dinamarca. A un congreso científico ,del que tiene que escribir, y no se le ocurre otra cosa que pasar de las sesiones del mundo copernicano, olvidarse de los einstein de turno, y salir a dar una vuelta donde se le pierde su cartera , con la tarjeta de la habitación en ella, donde se encuentra con una momia a la que no le puede quitar ojo en el museo de ciencias naturales. Las vueltas que da en la habitación avergonzado porque la mujer de recepción que le ayudó, y tenía un lunar en la comisura de los labios , podría haberle entendido otra cosa, algo entre lo asombroso y la pasión contenida.El personaje no se lo supo hacer ver.

Yo estaba tan embebido del periodista que odia las fiestas sociales, que no me enterçé de que estaban todos sentados, hasta que El Embajador de la delegación eslovena comenzó a presentar el acto.

Se leyeron fragmentos traducidos de cada uno, y un poema en las dos lenguas. La hora se fue rápida como si un prestidigitador hubiese robado el tiempo. Y cuando llegó el turno de preguntas nadie decía nada.Y en esos tensos segundos, donde la eternidad se hace, y temiendo que todo acabase ahí, sorpresivamente, hasta yo me asusté como los oyentes de mis mismas palabras. Bueno...yo...quería preguntar algo, por aquello de cortar el hielo... - Si diga señor, me contesto el traductor porteño muy sonriente.

 

www.rtvslo.si

www.pokrajina-st2.org/grafika/f15.jpg

¿ Donde está la cartera ? ¿Que pasó con la mujer del lunar? .El traductor le transmite a Jani Virk mi pregunta, y a lo lejos se le ve al autor encogerse de hombros y al final entre una bonanza de risas explosivas , salen sus últimas palabras eslovacas traducidas No lo sé ...Tendría que volver a leer mi propio libro. Lo creo. Pero solo porque aun no había leído el relato en el libro  : TYCHO BRAHE.

Que me llegó desde Liubliana tv. Traducido y publicado en México.

 

CHEMA RUBIO V.

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24 Julio 2009

Microhistorias en Mexico.

 

 A JUAN RULFO

Como en El Llano en Llamas /queda la piel, /        

en una sequedad de ojos/es  el Hombre del Páramo, y cielos inalcanzables.                

***

No solo piedras sagradas junto al mar es Tulum .                                                                      Mientras  los turistas exhiben sus trajes de baño, la figura de un Robinson en gayumbos          adentro del agua , adelgaza la historia y la resume, pero sobre todo concentra las miradas.    

*** 

 Cuando un español camina la noche de Mérida .Entre la escandalosa grandeza de su Plaza Catedral y Palacios; se pregunta por los ríos de sangre india , que yace escondida entre las piedras que el turista admira.

   ***

Cae la tarde .Hay que hacer noche en el pueblo sin turismo. La humedad, el calor, los insectos ; todo lleva a maldecir al viajero por su suerte. En el centro de la plaza se levanta una Fuente ,una  Corona de Castilla, de fino yeso entre ladrillo .La fuente es mudéjar , contiene  elementos de arte musulmán  de cúpula  renacentista , y aciertos góticos. Bajo su cúpula el hombre ve, donde se juntan las arcadas , parte de la historia Maya, Azteca, y Nahual. Chiapas de Corzo bien vale una noche .Y una cena en los soportales de la plaza , con unos tamales  , unos refrescos y la lectura de Piedra de Sol.

Los Aztecas la nombraron como Chiapas, lo que significa "agua que corre debajo del cerro ". 

***  

 En una pared del Cañón del Sumidero, nos muestran arte como un milagro religioso .Una virgen   que el tiempo y el agua han hecho en la roca bajo una cueva. Yo solo veo unas ramas , venas verdes que atraviesan la pared de piedra formando un árbol fósil. La naturaleza seguirá su curso por muchas vírgenes que el hombre ponga en su camino. 

***

Un cuerpo vencido por el cansancio. En sus ojos solo hay selva. En sus manos nada, y los libros no importa. En sus ojos de selva , a veces iguanas. Los muros blancos de la ciudad , son asombro  ante el deseo. Valladolid es una aparición , una ciudad hundida en el centro de la selva .

***

Los ojos como los pies /suben y bajan escaleras que les conducen a la cima de las pirámides/a sus pies la jungla /.Los ojos siguen viendo estructuras imposibles/ dentro de la habitación sin ventanas./Llegar a Campeche /es hallar otra luz/ una ciudad sagrada pero con un algo oriental de no se sabe dónde.

   ***

Buscaba al subcomandante Marcos, pero como no se dejaba ver en la Selva Lacandona , financió un camión lleno de guerrilleros. A sus sobrinas les hechizó los vivos colores de la pobreza pintada sobre la madera.   

***

Cuando eres ausencia/el silencio es la música de la soledad /.Cuando tu piel se acerca,   el silencio y la soledad desaparecen/. Y entre labios se hace la música. 

www.chemarubio.com

 

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El POESIMISTA

Madrid , España
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EL POESIMISTA solo es una palabra.Y además no es mía. La primera vez que la leí fue en un poema del guatemalteco Roberto Monzón Morales. Años más tarde leí la misma palabra en un libro de Roque Dalton. No tengo dudas de que Roberto le copio a Roque y no al revés. El Poesimista al igual que Gitagovinda, solo son dos voces de un mismo escritor, hay otras como Joseph Belascoo,Maiakosvki, Josbel, o Joseba Lasko , que quizás hayan visto alguna vez firmando en algún lugar, todas esos nombres son las máscaras que a veces uso, para esconderme de mi mismo, por unos segundos al menos. Cuando un texto no va firmado en este blog lo escribe : EL POESIMISTA : Chema Rubio Velasco www.chemarubio.com

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