De la Poesia a la Guerra , solo nos separa el tiempo o ánimo del corazón.
22 Marzo 2007
22 Marzo 2007
Cuando Digo Humo me refiero a la fumata blanca de los popes. A la lotería de suerte secuestrada. A los libros que nacen con el estigma divino de la nada. Son presentados por el mago de turno o drago fàctico y transforman la aventura de los personajes; con- en -la vida del escritor. No sé si me explico lo suficiente teniendo en cuenta la exigencia del lector. Me refiero a que la mitad de los poetas hoy como ayer: son lectores de sí mismos en el mejor de los casos .Por lo que no avanzaran más de lo que experimentaron en su primer libro. Los hay que ni siquiera eso, escriben Cerda y la madre frígida comienza a parir cerditas delante de las cámaras. Y me alegro por una parte, si no fuera por la estupidez que se hace cada vez con más tiempo no podría valorar los contados programas que me atraen.
CUANDO DIGO HUMO pienso en el color único ya sea el blanco de los fumadores como el azufre azul que signa la maldición. Donde el comercio es principio las buenas intenciones son secundarias. Todas las ideas por muy sabias y modeladas que fueran en su concepción; quedan soterradas ante la debilidad de los seres que se conforman con la posible humareda del triunfo, o la derrota.
CUANDO DIGO HUMO me refiero a la picazón que siempre queda en la boca. De ella hablan los que no conocieron esa muerte jugando en sus pulmones
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